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jueves, 19 de junio de 2014

El Inicio de una Historia...

Parte 1

Él solo tenía una cosa en mente, llegar hasta el punto más alto y observar el atardecer, no era algo nuevo, ni un deseo por cumplir, lo hacía muy a menudo, o bueno, cuando su tiempo le permitía hacer el viaje y aquella caminata, un poco complicada para llegar al mirador.

 Viajaba en su auto cómodamente, las calles por las que debía transitar estaban vacías así que aceleró un poco más, sintió ansiedad, busco en el asiento delantero contiguo un cigarro, con esfuerzo lo encendió mientras conducía y se tranquilizó, se sentía apaciguado, concentrado en su vista frontal pero conduciendo a través de sus recuerdos, pero, con la mayor simpleza de su complejidad humana, él,  seguía siendo una persona normal, continuó su viaje de 30 minutos aproximadamente hasta que llegó a la zona de los acantilados, desde su auto sabía que el mar estaba imponentemente tranquilo, azul oscuro, infinito, como sus pensamientos.

Llego a una zona bastante solitaria y empinada, se aseguró de que su auto estuviera estable y firme, ya que había pasado en su niñez que durante un viaje con sus primos a las sierras cercanas, su tío Martín  había olvidado poner el freno principal de aquel auto, aunque había quedado estable en aquella colina, fue solo una ilusión,  justo después de bajar, aquel vehículo simplemente retrocedió y ante los ojos de su tío y primos, el auto rodó hasta el barranco y cayó al vacío como lo recordaba. Su tío un hombre que se había casado muy joven y quien decidió mudarse al campo cuando tuvo a su primer hijo, era bastante jocoso con los niños con quienes pasaba gran parte de su tiempo y era además quien conducía el auto aquel día , fue pérdida total, pero una gran enseñanza, pensando en eso,  se aseguró de que todo estuviera en orden y descendió  su vehículo, camino casi escalando aquel empinado terreno pero ya estaba acostumbrado, el viento soplaba fuerte y con cada minuto la brisa del mar se tornaba gélida, el terreno era de roca firme con arena fina, con dificultad pero con muchas ganas llegó a una parte plana, sobre ella divisaba el horizonte, el azul del mar, caminó hasta la orilla y se sentó sobre la roca, sus pies se suspendían a más de trecientos metros de altura sobre el mar, en el fondo, las olas irrumpían en la costa con gran intensidad y en su posición el viento  se hacía cada vez más frío.

Comenzó a mirar al horizonte, mientras el hermoso astro de la vida recorría sus últimos momentos sobre aquella parte de la tierra,  solo en sus ojos podía notarse la paleta de luces que el atardecer ofrecía y el gran espectáculo que las nubes rojas en aquel instante daban al mundo como la mayor celebración de un día culminado y que   pocos en el mundo aprecian.

Después de tal manifestación de Dios en la tierra, así como llegó, volvió a su auto, abrió la puerta y se quedó unos segundos en silencio mientras se recuperaba del frio, reaccionó rápidamente, recordó que debía regresar a su vida, y había pasado más tiempo del previsto y la oscuridad de la noche  se hacía densa, viajaba a más de ciento veinte kilómetros por hora por la carreta que seguía igual de vacía como en el recorrido de ida, las luces de la gran ciudad se apreciaban al instante por aquel recorrido oscuro, y en el descenso , solo tenía en mente llegar a su destino.